Contrato laboral para inmigrante

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El presente relato es autoría de ELIZETE DE ALMEIDA SILVA, estudiante de Trabajo Social de la Universidad de Huelva. Nos limitamos a reproducir como parte de un proyecto de innovación docente, destacando la buena labor del estudiantado; al margen de que podamos estar de acuerdo o no con las opiniones aquí vertidas.

 

Me pongo a reflexionar sobre “inmigrantes”, “empleo” y “contratos”. Busco informaciones sobre el asunto, y lo que encuentro son lagunas entre estas palabras, ya que la realidad va más allá de las historias contadas.

Mí búsqueda me llevó hasta la normativa referente:

Real Decreto Legislativo 3/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Empleo, en su artículo 18 competencias 4º relata que:

Servicios y programas de intermediación y políticas activas de empleo cuyo objetivo sea la integración laboral de trabajadores inmigrantes, realizadas en sus países de origen, facilitando la ordenación de los flujos migratorios”

Y el artículo 30 del mismo Real Decreto cuya normativa va relacionada con los Colectivos prioritarios.

1. El Gobierno y las comunidades autónomas adoptarán, de acuerdo con los preceptos constitucionales y estatutarios, así como con los compromisos asumidos en el ámbito de la Unión Europea y en la Estrategia Española de Activación para el Empleo, programas específicos destinados a fomentar el empleo de las personas con especiales dificultades de integración en el mercado de trabajo, especialmente jóvenes, con particular atención a aquellos con déficit de formación, mujeres, parados de larga duración, mayores de 45 años, personas con responsabilidades familiares, personas con discapacidad o en situación de exclusión social, e inmigrantes, con respeto a la legislación de extranjería, u otros que se puedan determinar, en el marco del Sistema Nacional de Empleo.”

Son tantos escritos, leyes y decretos; normativas esperanzadoras, bellas palabras para leer y ciertamente, muchas dificultades para acceder.  La realidad de las cosas refleja que el camino para obtener un contrato más bien llega años y años después de muchos trabajos invisibles, faenas, engaños y empleos fallidos.

Hay ofertas que son papel mojado y las informaciones en muchos casos no cuentan la realidad en los países de origen y la trayectoria de empleabilidad que hay que seguir en el país receptor.

La información enmascarada de sueños y promesas falsas atraen a colectivos, los cuales casi siempre vienen en busca de una vida mejor.

Por lo tanto, el sinónimo de la palabra Empleo para el colectivo inmigrante, tiene un sentido agridulce ya que el empleo propiamente dicho requiere papeleo, empresas, experiencia y después de tantas labores puede que entonces llegue el tan soñado contrato legalizado.

Para un inmigrante el trabajo significa servicio, fuerza, disponibilidad y en muchos casos lo que consigue es faenar en negro. Si nos referimos a la formación para la inclusión laboral resulta poco visible para una diversidad de personas que no saben el idioma del país de llegada y tampoco tienen acceso a información segura y mucho menos a traducciones para entender sobre el tema.

Así que, en las barreras laborales para dicho colectivo hay muchos ladrillos por romper y uno de esos ladrillos se encuentra las erróneas publicidades y malas informaciones, las cuales hasta que lleguen de manera fidedigna y sin prejuicios al referido colectivo, éste ya recogió una larga trayectoria en busca de su inserción laboral.

Son muchas las historias de vida contadas por inmigrantes, de un colectivo con obvias dificultades en el proceso de búsqueda de empleo, de inserción, y con riesgo de perder lo poco que se tiene para sobrevivir.

Para concluir y como inmigrante que soy, viviendo en España a 19 años, aunque hoy en día tengo la doble nacionalidad. Soy testigo, que ninguna persona deja su país para emprender una nueva vida en otro país, se no fuera para mejorar la calidad de la propia vida y también de sus familiares.

Este es un sueño que mueve casi todas las personas que dejan para tras parte de su vida, sin saber muy bien lo que va a encontrar do otro lado de la frontera, simplemente acredita en los derechos humanos, ya que es una declaración universal, y que todos y todas somos iguales delante de Dios y de la ley.

Infelizmente cuando uno empieza el viaje del sueño, desconoce que para conseguir la solvencia de las necesidades básicas (necesidades, fisiológicas, protección, pertenencia, valoración y alto realización) tendrá que afrontar la ley de la sobrevivencia y recurrir muchos kilómetros para encontrar el tan soñado trabajo digno con sueldo rentable y contrato legalizado.

Pasaron años y siglos, hasta los territorios y países se expandieron, los continentes se movieron entre placas tectónicas, las poblaciones y despoblaciones marcaron historias, además de la globalización, el estado de bienestar y otros factores ocurrentes, impulsaron los cambios sociales y económicos, pero la problemática laboral aún sigue teniendo huellas de esclavitud escondida.

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