Trabajar, vivir en la frontera

Comparte este artículo

…de Ayamonte hasta Faro…

La Frontera marca una impronta especial. Como prólogo de un ambicioso proyecto que en breve debe zarpar, hemos querido acercarnos al relato de algunas personas cuyas vidas han tenido que ver con las actividades económicas y laborales entre Ayamonte y Vila Real de Santo Antonio. Historias de vida ligadas a la desembocadura del Río Guadiana que separa a España y Portugal; a Andalucía y El Algarve, pero hoy… con pueblos más unidos que nunca, ofrecemos esta modesta contribución con el apoyo de la Cátedra Fundación Moeve de la Universidad de Huelva.

Tres relatos, más este introductorio con aportaciones de ambas orillas, que han tenido a bien compartir en este espacio universitario. Generosidad que agradecemos a sus protagonistas, y que no hubiera sido posible sin la complicidad de Carmen de la Piedad, como directora del Centro de Participación Activa de Mayores de Ayamonte, de Fernando Pessanha, responsable del archivo municipal de Vila Real de Santo Antonio y de Ana Rita Reis profesora de portugués en la Universidad de Huelva.

Arrancamos en Ayamonte. Un histórico de la comunicación en esta provincia de Huelva como Pepe Cecilia, nos brindaba en el Centro de Mayores una de esas tertulias improvisadas que se quedan en el recuerdo. ¡Es el puro placer de la charla! De esas… en las que se dan saltos al pasado, al presente y casi que hasta al futuro; con la facilidad de quienes llevan muchas vivencias a sus espaldas.

  • Yo traía dos kilos de jureles. Llego a la aduana y me dice el tío
    • ¡No! Tú sabes Pepe que nada más que puedes traer un kilo. Lo tienes que dejar aquí.
  • Digo…, ¿aquí? ¡Para que te lo lleves tú a tu casa a comer!…
  • [¡PUM!… al río]
  • ¡Ni pa ti, ni pa mí! Yo he perdido un kilo, pero tú no te lo comes

A lo que nos añade Pepe

  • Después estaba el que hacía la vista gorda
  • ¡Venga, va!

Pero Encarna – a la que no se le va una- interrumpe abruptamente, y con una “tirria” que el tiempo no ha curado, apostilla:

  • Después había que llevarle algo a su casa: un paquete de tabaco, medio kilo de café…

 

Y es que, al margen de la vila-realense Rosa Teresa de una generación más joven (y del propio Pepe), el resto de interlocutores de este repertorio de relatos ha nacido entre 1936 y 1948. Así que ya podrán imaginar el privilegio de sentir sus historias de supervivencia en la frontera. Porque todas, absolutamente todas aquellas personas del lugar a las que se les interpela por las formas de trabajar y vivir en la frontera, echando la vista atrás desde el momento previo a la entrada en la UE hasta donde se remonte su memoria, nos hablan del “estraperlo”. O de “as mulheres de carreira”.

“Estraperlo”, así se lo escuché a mi abuela materna desde bien pequeño. No como sinónimo de “contrabando”, que tiene unas connotaciones muy diferentes, sino de la necesidad de “buscarse la vida” en tiempos difíciles. La linde del hambre era tan fina, que no había margen para dejar ni un céntimo en la aduana.

España y Portugal firmaron el Tratado de Adhesión a las Comunidades Europeas (actual Unión Europea) el 12 de junio de 1985. Y en los estertores de ambas autarquías se produjo un terrible suceso que, irremediablemente saldría a relucir en nuestra amena tertulia con Pepe, Encarna, Josefa y nuestra anfitriona Carmen. La historia que inspiraría “María la portuguesa”.

En un momento de la conversación referido a los “guardiñas” (la Guardia Nacional Republicana), casi sin venir a cuento, nos narra Pepe:

  • Le dieron el alto y le pegaron dos tiros en la cabeza

 

Y yo… que no sabía a qué se estaba refiriendo

    • Pero… ¿ese hombre quién fue?
  • Era un marinero que se ganaba la vida pescando, y esa noche fue a pescar.
  • El tío le dio el alto… un guardiña. Y él, o no lo escuchó, o lo omitió y le pegó dos tiros
    • A dos metros (apostilla Encarna)
  • A dos metros y se lo cargó

El asunto fue muy relevante. ¡Y tanto! Y es que como nos señala Josefa

  • Estuvo en la tele.

Y eso son “palabras mayores”.

Se trataba de Juan Flores, un ayamontino de 35 años que en zona portuguesa estaba mariscando… trabajando para sobrevivir un 5 de enero de 1985.

Y en la sombra del río, un disparo sonó… y así, acabaría con su cuerpo sobre el fango de uno de los caños de las marismas de Vila Real.

Tragedia para su mujer y sus dos “niñas chicas”, conflicto diplomático y conmoción e indignación popular.

Pero, por encima de los avatares políticos, más allá de un cambio tan trascendental como la pertenencia –por fin- al espacio europeo, hay acontecimientos que los pueblos interiorizan, que hacen suyo; que marcan un antes y un después, y que no tienen marcha atrás. Y las dos orillas estaban condenadas a fusionarse sobre unas aguas que no entienden de lindes, ni de disputas por dos o cinco cajas de langostinos.

Y Carlos Cano, que sin duda era muy capaz de expresar la memoria y la sabiduría popular andaluza, nos regalaría al mundo su “María la portuguesa” en base a ese infausto suceso.

Recuperando algunas imágenes de archivo, estremece el silencio abrumador del pueblo ayamontino despidiendo a Juan Flores en el cementerio. Y conmueve la serenidad de la familia frente a algunas voces –probablemente las de siempre… las de ayer y las mismas de hoy- que se envuelven raudo en las banderas del odio. Así, antes de que el fango pudiera enturbiar el Guadiana, el propio hermano del fallecido, toma dignamente la palabra en nombre de la familia, en pleno camposanto:

  • ¡Por favor, un ruego! Que nadie mire con interés (rencor) a los portugueses, sino con afecto.

 

Estremecedor alegato ante un pueblo dolido y doliente. ¡Entero, solemne!

 

  • ¡Son nuestra familia!

 

Y es que, en las conversaciones a ambos lados, no hay manera de obviar las relaciones de vecindad, relaciones comerciales también; esa economía de frontera tan peculiar cuando se establece una aduana.

Dando un salto de la tertulia, y ya al otro lado del Guadiana, nos citamos con Rosa Cristina Marques Teresa que nos cuenta la peculiar situación familiar. Y es que estamos en tierras de contrastes. Su abuelo materno era Guardia Fiscal río arriba en Almada de Ouro, en un puesto de vigilancia a unos 30 kilómetros de la desembocadura. Y su función principal era la de vigilar el contrabando entre ambos países.  Mientras que su abuelo paterno se dedicaba a la almendra, digamos… “un emprendedor estraperlista”. Así que ya pueden imaginar cómo solucionamos el entuerto.

Por una parte, Rosa se lamenta de unas leyes que impedían el tránsito de mercancías, y de forma exculpatoria hacia su abuelo señala:

  • A materia prima do contrabando, o proibido (a amêndoa), não tinha nada de mal,  (y buscando la complicidad de un servidor -que la tiene- insiste en ello) não é?

Incluso explicita cómo había quienes –en tono de broma- hipotetizaban:

  • Se o teu avô (abuelo), que era guarda fiscal se tivesse corrompido e deixado de fazer o seu trabalho, o teu outro avô poderia livremente… porque alguém tinha fechado os olhos.
  • Mas não, isso não aconteceu

Señala que eso era imposible, que uno haría su trabajo de contrabando de amêndoas por otras vías. Pero, sobre todo, se afana Rosa en destacar el carácter recio y cumplidor de su abuelo paterno en las funciones de vigilancia.

Un repentino escalofrío recorre la segunda planta del Archivo histórico municipal de Vila Real, donde conversamos.

El fango, los esteros, las salicornias, y hasta los cangrejos de las marismas como testigos.

Como nos ocurrió con Pepe Cecilia en Ayamonte. Otra vez sin venir a cuento, sin un contexto ni previo aviso, nuestra conversadora Rosa cuando la charla ya estaba por otros derroteros, se calla de repente, y tras un suspiro nos dice

  • Sei que o meu avô, o Guarda, teve um dia um problema grave

Su abuelo “el guardiña” estuvo a punto de morir. Encontraron su cuerpo sobre el fango de un estero, quien sabe si el mismo caño que viera morir algunos años después a Juan Flores. Le habían dado una paliza y abandonado moribundo en la bajamar.

  • havia uma parte de esteros perto do rio. Le baterom e se ficou por ali e foi depois encontrado.

No sabemos quién fue. Lo encontraron y le salvaron la vida. El río… ¡Quién sabe!

Los esteros, el fango, María la portuguesa… por fin, encontramos el nexo de ambas historias.

Cruzamos nuevamente a Ayamonte; saltamos al “día de Reyes” de 1985 cual estraperlista de historias. Al trágico desenlace de Juan Flores que cantara Carlos Cano en “María la portuguesa”.

Portuguesa para unos, española para otros: Aurora.

Una enigmática figura femenina aparece en el funeral. Valiente y protagonista; emancipada en un mundo de hombres y en unos tiempos que no le correspondían. María la Portuguesa; ¿o era Pilar? ¿O Aurora?

Pilar Murta Gonzaga, huérfana y víctima del golpe militar franquista. Sus tíos tuvieron que huir con ella de España, y ya en Portugal le pusieron el nombre de Aurora. Y esa niña, se adaptaría a su destino; adoptaría el papel de su propia historia. Pues de mayor -muy popular en ambos lados del río- se dedicaría en gran medida a echar una mano a los “supervivientes del día a día”, a quienes tenían que “buscarse la vida” en esa economía de frontera. Sobre todo, a aquellos españoles “varados” en los fangos del estraperlo.

Y así fue como Aurora –María la portuguesa- velaría el cadáver de Juan Flores durante dos noches hasta su extradición hacia el este. A los pocos metros que supone el ancho del Guadiana.

 

Los entresijos de su vida. Las habladurías… el relato. Las incógnitas detrás de la historia. ¡Qué más da!

Volvemos a la segunda planta del Archivo Histórico de Vila Real, donde estamos conversando con Rosa, que conoció a Aurora y nos cuenta su visión.

  • Para mim, era uma pessoa extraordinária

Nos cuenta una anécdota como ilustración de su carácter. Su madre de pequeña estuvo viviendo en Hortas, localidad del municipio de Vila Real de Santo Antonio; y Aurora que también vivía en ese enclave (en Chave D’ouro), acompañaba con frecuencia a las niñas que tenían que ir andando al colegio o a aprender a bordar a las zonas más céntricas del municipio:

  • Ela acompanhava as meninas. Fazian o caminho juntas

Pero consciente de su mala reputación (aunque muy querida por otra parte), y que precisamente algunos podrían pensar que no sería buena compañía, nos detalla que cuando llegaban a la entrada de Vila Real se alejaba prudentemente de las pequeñas. Les decía:

    • Meninas, ou vou para diante ou vou para atrás
  • Ela protegia as meninas de 14 e 15 anos

Y concluye la vila-realense:

  • Era uma pessoa com uma visão diferente
  • Não se enquadrava na sua época

 

Narrativas cruzadas, relatos de trabajo y vida en la frontera. Aurora no podría proteger al joven ayamontino. Porque aquel disparo en la sombra del río, no solo quiso abatir a Juan Flores, era una bala dirigida contra la unidad de España y Portugal entorno a Europa. Era la bala de la autarquía, del odio, de las dictaduras todavía latentes en blanco y negro. Sería el último gran incidente entre fronteras, pues el río no está destinado a separarnos, sino más bien al contrario. Y aquí, María la portuguesa sí que lo logró.

En esta icónica historia, Aurora, “María la portuguesa”, era el propio río con su doble procedencia.

O más bien un río sin nacionalidad. Que entiende de pueblos y no de pasaportes. Una fabulosa prosopopeya donde el Guadiana debía ser Aurora.

Continuaremos, con relatos donde han participado:

  • Encarna Saldaña
  • Josefa Gómez
  • Pereira de Campos
  • Paqui Iglesias
  • Joaquín Barrios
  • Pepe Cecilia
  • Rosa Teresa

Francisco José Barba Ramos

Universidad de Huelva

 

Actividad patrocinada por la Cátedra Fundación Moeve de la Universidad de Huelva

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Francisco José Barba Ramos.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Raiola Networks que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.
  • Información Adicional: Puede consultar la información detallada en la Política de Privacidad.

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Configurar y más información
Privacidad